Actualmente, las empresas y los trabajadores españoles pagan al Estado más de 3.000 millones de euros al año, a través de sus cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social. Esta cantidad está destinada a financiar la formación continua de los empleados.
Sin embargo, apenas el 18% de las empresas recurre a estos fondos, que si no son empleados, prescriben y revierten en las arcas del Estado si no se emplean durante el año.
El desconocimiento y la falta de promoción pública de estos fondos son los principales motivos de que trabajadores y empresas paguen por una formación que no reciben, y hayan perdido 835 millones de euros.
¿Quiénes los aprovechan?
El 85% de las pequeñas empresas no aprovecha actualmente estos fondos, frente al 58% de las medianas que sí los reclama.
Ambos porcentajes han aumentado en los últimos cinco años, ya que en 2006 el 98% de las compañías de menor tamaño no recurría a ese dinero y apenas lo hacía el 16% de las medianas.
No obstante, en conjunto, el número de empresas que demanda los fondos de Formación Continua Bonificada que les corresponden está aumentando, pero a un ritmo lento.
Las empresas que sí reclamaron sus fondos gastaron en este periodo el 65% del dinero disponible, un porcentaje bastante alto.

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